Adicciones

 

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¿Qué es una adicción?

La adicción es un trastorno cerebral crónico pero tratable. Las personas adictas no pueden controlar su necesidad de consumo de drogas, sin importar el que tengan que enfrentar consecuencias de salud sociales o legales.

 

Esa falta de control es el resultado de los cambios producidos en el cerebro por el alcohol y las drogas.

 

Los cerebros de las personas adictas han sido alterados por la droga de tal forma que la abstinencia genera una señal que en el cerebro equivalente al de aquella persona que está muriendo de inanición. Es como si el individuo que se encuentra en abstinencia necesitarán la droga para sobrevivir. Así de poderosa es la droga.

 

La adicción se hace más peligrosa con el paso del tiempo. Los trastornos relacionados con el uso de la droga son progresivos. Conforme la enfermedad avanza, las personas adictas requieren cada vez más drogas o alcohol, usándola con mayor frecuencia y en situaciones en las que pensaron que nunca lo harían cuando empezaron a consumir. Entonces la enfermedad se hace cada vez más difícil de tratar y los problemas de salud relacionados con esta, tales como enfermedades en los órganos, la hacen peor.

 

La adicción no se desarrolla de la noche a la mañana, generalmente hay una serie de pasos por los que transita el sujeto, los que van desde experimentar o un uso ocasional, hasta una pérdida total de control en el consumo.

 

Los síntomas de la adicción son la tolerancia, es decir una mayor resistencia a los efectos de las drogas o el alcohol y un sentimiento no placentero o doloroso ante la ausencia de consumo.

 

Muchas personas con esta enfermedad niegan ser adictos, frecuentemente dicen que consumen alcohol o drogas por que lo disfrutan.

 

La adicción encadena a quien la padece.  El adicto es alguien que no obstante que quiere dejar el consumo, no puede hacerlo. Sin importar las graves consecuencias de su conducta el adicto no puede controlar su comportamiento.

 

¿Soy adicto?

La Asociación Americana de Psiquiatría señala que una persona es dependiente si su patrón de consumo de la sustancia le genera afectaciones clínicas importantes o un estrés considerable, por tres o más de las siguientes razones en un periodo de 12 meses:

 

1.- Tolerancia; entendida de la siguiente forma:

 

  • Una necesidad de consumo cada vez más grande para lograr la intoxicación o el efecto deseado o,
  • Una marcada disminución del efecto no obstante que se continúe en el consumo de la sustancia en la misma cantidad.

 

2.- Abstinencia; entendida por cualquiera de los siguiente:

 

  • Los típicos síntomas característicos de la abstinencia por la sustancia o
  • El alivio de los síntomas de abstinencia por el uso de la misma sustancia o alguna similar.

 

3.- El consumo de la sustancia se hace en una cantidad mayor o durante un periodo más largo del qué se pretendía (pérdida de control).

 

4.- Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos para dejar de consumir la sustancia o controlar su uso.

 

5.- Se utiliza demasiado tiempo para obtener la sustancia, usarla o  recuperarse de sus efectos.

 

6.- Renuncia o reducción de actividades sociales, ocupacionales o recreativas importantes por el uso de la sustancia (permanencia del consumo sin importar las consecuencias adversas).

 

7.- Se continúa con el uso de la sustancia a pesar de conocer que se tienen problemas físicos o psicológicos persistente o recurrentes por ello o bien si no son causados por el uso de la sustancia, estos empeoran.

 

Los factores que influyen para que una persona se convierta en un adicto son:

 

  • La genética.
  • Enfermedades mentales.
  • Uso temprano de drogas.
  • El ámbito social.
  • maltrato infantil.

 

La adicción: una condición crítica

La adicción puede ser tratada y manejada con efectividad en algunos casos mediante cambios en el estilo de vida de las personas y en algunos otros con el uso de medicamentos.

 

Cientos de años la gente ha considerado a la adicción un problema qué tiene que ver con la fuerza de voluntad o una moral cuestionable. Ahora sabemos que la adicción es un trastorno que es más como cualquier enfermedad crónica en la que intervienen conductas y forma de vida. Algunas de estas enfermedades comenzaron con conductas voluntarias, tales como una nutrición pobre o falta de ejercicio, sin embargo los cambios biológicos que ocurren en el cuerpo convierten a esa enfermedad en crónica.

 

La mayoría de las personas que tienen condiciones crónicas, inclusive aquellos que trabajan duro para superar su enfermedad, en algunas ocasiones pierden el rumbo y se alimentan de manera inadecuada o hacen otras cosas que ellos saben que no son saludables. Esto es porque todos de cuando en cuando recaen.

 

Enfermedades como estas lo son la hipertensión, la diabetes dos de adultos y la arteriosclerosis. Estas enfermedades son similares a la adicción porque son crónicas y están influenciadas por factores biológicos y de conducta; estas enfermedades son incurables, no obstante que pueden ser tratadas y controladas.

 

En todas estas enfermedades al igual que con las adicciones, los medicamentos y el cambio de estilo de vida pueden ser útiles para mejorar.

 

¿Abuso o dependencia?

Algunas personas que comienzan como bebedores o consumidores de drogas casuales, permanecen así aun con el paso del tiempo; sin embargo otros se volverán personas que abusan o dependen de estas sustancias, con la sensación de que las necesitan para poder vivir.

 

La diferencia entre abuso y dependencia no siempre es clara para el público en general, pero los profesionistas médicos utilizan una serie de criterios para distinguir entre estas dos categorías de problemas de consumo.

 

El abuso se caracteriza por un patrón de consumo que genera consecuencias dañinas en el sujeto.

 

Los médicos diagnostican abuso de sustancias, si durante un periodo de doce meses, el sujeto se encuentra en una o mas de las siguientes circunstancias:

 

  • Incumplimiento de obligaciones tales como asistir al trabajo o a la escuela.
  • Involucrarse en conductas imprudentes tales como conducir en estado de ebriedad.
  • Involucrarse en problemas legales como ser arrestado por la policía.
  • Continuar con el consumo sin importar los problemas personales que ello acarrea como por ejemplo peleas con la familia o la pareja.

 

La dependencia es mucho mas severa. Los profesionistas médicos  buscan en un periodo de doce meses, tres o mas criterios de un conjunto que incluye dos factores de naturaleza psicológica y cinco relativos a patrones de conducta:

 

Factores psicológicos:

 

  • Tolerancia; en la que la persona necesita mas droga para lograr intoxicarse; y
  • Abstinencia; en la que experimentan síntomas mentales o físicos después de dejar de consumir la droga.

 

Patrones de conducta:

 

  • Incapacidad para detenerse una vez que comenzó con el consumo.
  • Sobrepasar los límites auto impuestos.
  • Reducción de tiempo utilizado en otras actividades.
  • Usar demasiado tiempo en obtener o usar drogas.
  • Tomar drogas ignorando el deterioro en la salud.

 

Recaídas

Sin importar la disponibilidad de tratamientos efectivos para las adicciones, las recaídas siguen siendo el mayor reto para lograr una recuperación sostenida. Las personas que intentan recuperarse del abuso o la adicción a las drogas, lo hacen con alteraciones en sus cerebros, fuertes memorias relacionadas con drogas y un control de impulsos disminuido.

 

Los trastornos cerebrales acompañados de una fuerte ansiedad por las drogas, pueden hacer vulnerables a las personas para que recaigan incluso años después de estar en abstinencia.

 

La tasa de recaídas en el consumo de drogas es similar a la de otras enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o el asma.

 

Tal y como un ataque de asma puede provocarse por inhalar humo o una persona con diabetes puede tener una reacción si ingiere demasiada azúcar, las personas con adicciones pueden ser impulsadas para volver al abuso de las drogas.

 

Así como sucede con otras enfermedades crónicas en las que las recaídas son señales que de se debe retomar el tratamiento, lo mismo sucede con las adicciones: las recaídas deben motivar seguir con el tratamiento.

 

¿Qué puede conducir a las recaídas?

 

  • Todo aquello que se relacione con las drogas y que puede ser percibido por la vista, el olfato, el oído o incluso pensamientos o sueños.
  • Estados de ánimo negativos o tensión.
  • Estados de ánimo positivos o celebraciones.
  • Consumir droga aun y cuando sea en cantidades mínimas.

 

Las adicciones requieren como cualquier otra enfermedad crónica y recurrente, tratamiento permanente para lograr la sobriedad.

 

Para lograr la sobriedad a largo plazo, los tratamientos deben contemplar las necesidades únicas e individuales de cada persona, ya que no basta que el sujeto se aleje de las drogas, sino que se tengan en cuenta los múltiples cambios que éste ha experimentado  tanto físicos como sociales y psicológicos, para ayudarlo a dejar las drogas de una vez y para siempre.

 

Ansiedad

La ansiedad - ese poderoso deseo - es parte de la condición humana.

 

Nuestros cerebros están diseñados para apreciar y perseguir recompensas naturales tales como el alimento y el sexo, dado su elevada valía de supervivencia.

 

Las drogas utilizadas por los adictos, activan los mismos "circuitos cerebrales" que la comida o el sexo; sin embargo el alcohol y las drogas generan mas ansiedad que estas necesidades básicas.

 

La ansiedad puede "dispararse" si la persona tiene un consumo de la droga por mínimo que éste sea (solo una probada); o bien para evitar la sensación de abstención o el mal humor.

 

La ansiedad puede conducir a las recaídas.

 

Cinco cosas que hacer en relación a la ansiedad:

 

1.- Concibe a la ansiedad como un hecho de la vida. Sentir ansiedad no significa que estés desmotivado o condenado a recaer.

 

2.- Aprender sobre que es lo que dispara tu ansiedad y como controlarlo, es una parte importante para lograr la rehabilitación.

 

3.- Trata con técnicas de control de ansiedad como lo es el contrato personal de 5 minutos. Este contrato consiste en el compromiso que haces contigo mismo para evitar el consumo de drogas o alcohol por los próximos 5 minutos. Ten en cuenta que el fuerte deseo de consumir generalmente dura muy poco tiempo; si logras resistir 5 minutos y distraerte con otras cosas, lo mas probable es que derrotes a la ansiedad.

 

4.- Consulta a un profesional para que te ayude con distintas técnicas de control de ansiedad.

 

5.- Considera tomar medicamentos para combatir la ansiedad. Recuerda que solo un médico puede recetarte de manera adecuada.

 

Mitos sobre las adicciones

1.- Los adictos son malos, locos o estúpidos.

 

2.- La adicción es un problema de falta de fuerza de voluntad.

 

3.- Los adictos deben ser castigados, no tratados por consumir drogas.

 

4.- Una persona adicta a una drogas es adicta a todas.

 

5.- Los adictos no pueden ser tratados con medicamentos.

 

6.- La adicción se trata de manera conductual entonces se trata de un problema conductual.

 

7.- Si los alcohólicos pueden dejar de beber con ir a las reuniones de AA, entonces no pueden tener una enfermedad cerebral.

 

Adicciones entre adolescentes

La adicción es un trastorno de la gente joven. La gran mayoría de las personas que sufren de adicción encontraron el inicio de su enfermedad cuando aún eran adolescentes.  El 95% de las personas dependientes del alcohol o de las drogas empezaron con el consumo antes de los 20 años.

 

El cerebro de los adolescentes es diferente del de los adultos y eso los conduce a conductas que les generan mayor riesgo de querer probar las drogas.

 

La parte del cerebro que se encarga de disminuir o detener las conductas impulsivas al considerar los beneficios o los riesgos de nuestras acciones, se encuentra aun en desarrollo en los adolescentes y por ello los hace mas vulnerables a las adicciones.

 

Este riesgo se hace mayor dado que la mayoría de los adolescentes enfrenten altos niveles de estrés y tienen un amplio acceso a las drogas.

 

Los especialistas afirman que desde el punto de vista de los adolescentes, existen buenas razones para el consumo de drogas. Desde su perspectiva ellos están explorando, aprendiendo a probar con nuevas experiencias; sin embargo su condición de personas en desarrollo les genera tener un pobre control de impulsos y un juicio poco claro acerca de los riesgos que implica el consumo de sustancias controladas.

 

5 cosas que saber acerca del desarrollo del cerebro de los adolescentes y el consumo

 

1.- El extremo frontal del cerebro, la parte arriba de los ojos, frena o detiene nuestros impulsos. Considera los riesgos y los beneficios de nuestras acciones, y nos ayuda a “pisar los frenos” cuando considera que estamos haciendo cosas demasiado riesgosas.

 

2.- En los adolescentes este extremo frontal del cerebro aun se encuentra desarrollando conexiones con el resto del cerebro hasta que el sujeto alcanza la edad adulta, por lo que en esta etapa aun no se cuenta con “la infraestructura” que lleve los mensajes de “frenar” o “detenerse” al resto del cerebro.

 

3.- Las drogas generalmente se encuentran al alcance de los adolescentes. Estas drogas los hacen sentirse bien pero pueden ser muy dañinas. El cerebro aun en desarrollo en los adolescentes les impide sopesar cabalmente el riesgo que entraña el consumo de sustancias controladas.

 

4.- Las dos drogas que causan el mayor número de muertes son también las que están mas al alcance de cualquiera: tabaco y alcohol. En la adolescencia avanzada, antes de que el cerebro esté completamente maduro, es el momento crítico para desarrollar dependencia de estas y otras drogas.

 

5.- El uso de drogas “duras” durante esta etapa de desarrollo, puede causar cambios permanentes en la forma que el cerebro trabaja y responde a las recompensas y las consecuencias. Por ello es que es muy importante implementar un tratamiento para el abuso de sustancias tan pronto como sea posible.

 

Conductas sospechas que pudieran indicar consumo

  • Cambios en el desempeño escolar (malas calificaciones, ausentismo o retardos).

 

  • Cambios en el comportamiento con sus pares (relacionarse con adolescentes que consumen drogas, conductas antisociales, tener amigos de mucho mayor edad).

 

  • Romper con las en casa, la escuela o la comunidad.

 

  • Cambios repentinos de humor, depresión, irritabilidad, enojo, actitud negativa.

 

  • Cambios repentinos del nivel de actividad (de ser poco activo a ser muy activo o viceversa).

 

  • Alejamiento de la familia; mantener todo en secreto.

 

  • Cambios en la apariencia física ( pérdida de peso, deterioro de la imagen por falta de aseo, olores extraños).

 

  • Ojos rojos, húmedos o vidriosos o escurrimiento de nariz no relacionada por alergias o resfrío.

 

  • Cambios en los hábitos alimenticios o del sueño.

 

  • Falta de motivación o interés en cosas que los adolescentes disfrutan.

 

  • Mentir, robar o esconder cosas.

 

  • Uso de lenguaje callejero o relacionado con el consumo de drogas o de objetos que hagan alusión de las drogas.

 

  • Fumar cigarro.

 

Alcoholismo temprano

La dependencia al alcohol puede comenzar desde etapas muy tempranas; incluso desde los 12 o 13 años de edad.

 

La mayoría de los adolescentes tuvieron sus primeras experiencias con sus padre y en el hogar, por lo que si tienes bebidas alcohólicas en casa, incluida la cerveza, mantenlas bajo llave y fuera del alcance.

 

Si tus hijos comienzan a beber, háblalo con ellos y se muy claro en establecer que no estás de acuerdo con ese comportamiento.

 

Ten cuidado en saber siempre en dónde y con quién están tus hijos.

 

5 señales de advertencia

 

1.- El alto consumo o de alcohol o el alcoholismo en los adolescentes es mas probable que suceda cuando los padres sufren de un problema similar. Un historial familiar de dependencia al alcohol aumenta el riesgo en un 400% a que el adolescente también lo padezca.

 

2.- Otros riesgos tempranos tienen que ver con problemas de comportamiento en la infancia que requieren tratamiento, tales como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, depresión o ansiedad y problemas de salud tales como el asma. Habla con tus hijos y hazles saber lo importante que es que no beban. Hazles saber que si necesita ayuda tu estas dispuesta a dárselas.

 

3.- Frecuentemente el alcoholismo temprano acarrea serios problemas como ingresos al área de urgencias médicas en los hospitales, heridas, peleas y bajo desempeño en las actividades escolares. Estos problemas pueden suceder de manera muy temprana, incluso en la primera ocasión que el adolescente bebe alcohol por su cuenta. Si esto sucede busque ayuda profesional.

 

4.- Si se desarrollan problemas con el consumo de alcohol de manera temprana, asegúrese que el tratamiento incluya una evaluación completa para descartar otros padecimientos tales como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, depresión o ansiedad. Atender la totalidad de los trastornos ayuda de manera importante a rehabilitarse del alcoholismo. Es frecuente que los adolescentes que consumen alcohol en exceso también consuman otras drogas, como por ejemplo la mariguana. Es necesario que también se evalúe esta posibilidad.

 

5.- Si una persona que se encuentra en la adolescencia avanzada comienza a beber, es posible que los adolescentes tempranos cercanos a éste, lo hagan también.

 

 

Reduciendo el riesgo de uso de drogas por los adolescentes

Los avances en la investigación han ayudado a entender los factores de riesgo que contribuyen a desarrollar los problemas con el alcohol y las drogas en adolescentes, así como también la forma de reducir esos riesgos. Una de las cosas mas importantes que se han aprendido sobre el tratamiento de adolescentes, es la importancia de no solo abordar el problema del alcohol y las drogas, sino también las otras problemáticas que estos presenten en sus vidas.  Así el tratamiento debe contemplar una correcta evaluación y atención de la salud mental y conductual, así como la problemática familiar que frecuentemente está ligada al uso de sustancias controladas por los adolescentes.

 

Los padres frecuentemente se preguntan:

 

 

¿Cuáles son algunos de los factores de riesgo?

 

Investigaciones han demostrado que los niños con problemas significativos de humor y de conducta, tales como rabietas prolongadas, agresión excesiva, impulsividad o toma de riesgos inmoderada, son mucho mas propensos a desarrollar problemas de consumo de sustancias durante la adolescencia comparados con aquellos que no tienen dichas conducta. Aunado a ello los niños que presentan problemas de aprendizaje u otras problemas de conducta durante la educación primaria o secundaria, presentan mayor riesgo de involucrarse con el alcohol o las drogas durante la adolescencia.

 

 

¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo?

 

Evaluación y Tratamiento Oportuno

 

Las buenas noticias es que una evaluación y tratamiento oportuno en estas etapas tempranas, puede reducir el riesgo si tus hijos desarrollan algunos de estos problemas. Numerosos tratamientos exitosos para los problemas de conducta infantil se enfocan en ayuda a los padres a adquirir herramientas para un manejo efectivo de conducta, tales como advertir y recompensar la buena conducta así como también el saber cómo identificar e interrumpir ciclos de problemas de conducta.

 

Otro aspecto importante de un tratamiento efectivo es el desarrollo de habilidades cognitivas y de conducta que ayudan a los niños a lograr un mejor control sobre su propia conducta, estado de ánimo y pensamiento. El diagnóstico y tratamiento temprano de los trastornos de aprendizaje, del trastorno por déficit de atención con hiperactividad y desordenes del ánimo, pueden reducir el riesgo de consumo de sustancias y otros problemas de salud mental y conductuales asociados durante la adolescencia.

 

 

¡Involúcrate como padre!

 

Investigaciones muestran que el apoyo, la supervisión e involucramiento de los padres en las vidas de sus hijos son factores de protección importantes contra el consumo de drogas por los adolescentes.

 

Que los padres se involucren en la vida escolar de sus hijos reduce los problemas de conducta y académicos y favorece que los padres conozcan a los amigos de sus hijos y a los padres de estos. Esto ayuda a que los padres puedan relacionarse entre si y apoyarse para el monitoreo de las actividades de sus hijos, así como las del grupo social al que pertenezcan.

 

Investigaciones muestran sin lugar a dudas que una supervisión adecuada de los padres puede reducir el riesgo de problemas de conducta incluido el del consumo de drogas.

 

 

Permanente comunicación familiar abierta y honesta

 

Que existan conversaciones familiares regulares sobre la conducta que se espera y sus consecuencias, en tanto sean abiertas, honestas y respetuosas, así como actitudes y reglas familiares acerca de las drogas y el consumo de alcohol pueden reducir los riesgos de consumo de sustancias controladas y otros serios problemas de conducta.

 

 

La parte complicada para los padres es lograr un equilibrio entre ser claros y firmes en relación al establecimiento de reglas y las consecuencias que habrá si no se cumple con esas reglas, mientras por otro lado hacerles sentir a los hijos que pueden y deben tener la confianza de decir la verdad. Deja en claro a tus hijos que pueden contar contigo y llamarte a cualquier hora del día y de la noche para que los ayudes si se sienten en una situación que podría ser peligrosa. Por ejemplo: les puedes decir que si la persona que maneja y las llevaría a casa está borracho o intoxicado, tu puedes ir por ellos sin mayores preguntas.

 

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